Luzi Bombón, punto de encuentro en la Castellana


La Castellana es la gran avenida que cruza Madrid, pasando por muchos de sus lugares emblemáticos. Y allí, junto al puente de Juan Bravo, se encuentra Luzi Bombón, mirando a la gran avenida desde una larga cristalera. Este nuevo proyecto del Grupo Tragaluz es un sitio con arte y estilo. Un espacio diáfano, presidido por una barra cuadrada, en el que la madera transmite una influencia acogedora.  Me gustan sus mesas rectangulares que combinan sofá y sillas y tienen, cada una, una lámpara diferente. El conjunto es elegante, cosmopolita, a la vez que informal y relajado.

Luzi Bombón es restaurante, pero también un sitio para ir a pasarlo bien. Nada más entrar nos encontramos su barra, perfecta para tomar lo que te apetezca. De ella sobresalen dos cosas, sus animados camareros, que le dan un ritmo alegre y de moda, y su Oyster Bar, que entre hielos luce seductoras ostras y otros regalos del mar. Es un fantástico rincón de afterwork, o la perfecta primera parada de una salida nocturna. Disfrutarás del sitio, del ambiente y de la música, que sube de intensidad a medida que pasa el tiempo.

La carta es mediterránea. Platos y productos muy apetecibles. Una selección variada, pero no complicada. Destaca su oferta a la brasa, de pescados, carnes y también arroces. Tartar de atún con aguacate, ceviche, secreto ibérico, hamburguesa o steak tartar. Platos muy del gusto actual. No dejes de probar las ostras o la preparada pata de cangrejo rey, pero sobre todo las alcachofas fritas. Una delicatesen.

No fallarás. Una opción versátil: cena de amigos, cita, copas e incluso a veces un poco más. Ambiente excelente. Gente guapa. Punto de encuentro en el corazón del Madrid más cool.

Luzi Bombón
Paseo de la Castellana, 35 (entrada por Rafael Calvo)
Reservas: 91 702 27 36
Abierto de lunes a domingo (jueves, viernes y sábado hasta las 3:00 a.m.)

[Texto: Carlos Montero. Fotos: Luzi Bombón]

Vistas al mar desde 470 Gin Bar en Puerto Sherry


El mar es algo que enamora. Su inmensidad y movimiento te dejan perplejo. Trasmite una sensación muy especial. A veces es sosiego y otras tempestad. Y no sólo seduce al mirar, sino también al oír, las olas romper, y al sentir, la fresca brisa en la cara. Es un regalo para los sentidos.

Cuando voy a El Puerto de Santa María, siempre me gusta ir a ver el mar, desde ese bonito balcón que es Puerto Sherry. Desde allí me vuelvo a enamorar del mar, una y otra vez, cada vez que vuelvo. Me encanta ver la bahía gaditana, con sus olas que se disfrazan de borreguitos. Al otro lado, a lo lejos, se intuye Cádiz. Y al frente el Océano Atlántico, que se pierde por el horizonte.

Qué grandes momentos se han vivido en esas terrazas de Puerto Sherry. Parece que allí te olvidas de todo y te entregas a las vacaciones. Es punto de encuentro de viejos amigos y también de gente nueva, interesante para conocer… Se respira un aire que anima a disfrutar del momento. Y todo esto con el mar de fondo. No se puede pedir más.

Un muy buen sitio para disfrutar de todo esto es 470 Gin Bar. Decorado con estética de líneas modernas y motivos náuticos, posee una gran cristalera que mira al mar. Muy ambientado los días que se tercia, con música que acompaña. Pero lo mejor sin duda es su terraza, muy bien puesta. Con gusto. Un mirador excelente en el que ver y ser visto, y disfrutar de una copa entre amigos. (Pero mejor si no llueve, como el día de la imagen. Merece la pena ver las fotos que tienen en su web).

[Texto y fotos: Carlos Montero]

Ayers Rock, un viaje a otro mundo


Hay lugares en el planeta que son como estar en otro planeta. Es descubrir una belleza que te es extraña, que intentas relacionar con algo ya conocido, pero no encuentras suficientes similitudes. Por eso te deslumbra su hermosura y su rareza. Te sientes afortunado por estar allí. Es el caso de Ayers Rock en el medio de Australia. Una zona semidesértica, de tierra rojiza y con una vegetación muy especial, y que preside majestuosa una gigantesca roca llena de misticismo e historias. Es el Uluru un impresionante monolito que se caracteriza por sus cambios de color, según le mira el Sol, y que en rojo brillante alcanza su mayor esplendor.

Nos encontramos en la Australia profunda, a más de 1.000 kilómetros del mar. No es un lugar al que se llega por casualidad. Está realmente perdido. Ciertamente se respira un olor a tierra virgen. Que viviera al margen del resto del mundo. Y así debió ser hasta hace algo más de un siglo, cuando llegó allí el primer occidental. Hoy en día conserva esa misma esencia, pero ahora existe un pequeño aeropuerto, y hasta allí también llega Internet. Pero antes, sólo los aborígenes habitaron aquello desde antiguo, y ellos, con sus creencias, fueron los que dotaron al Uluru de su fuerte espiritualidad.

Aquello hay que sentirlo. Puedes pasar horas mirando al monte Uluru y al paisaje que te rodea, y no cansarte. Pero allí, además está uno de los mejores hoteles del planeta. El lugar ideal para descubrir esa tierra única y, a la vez, gozar de todo el placer del lujo, y una gastronomía que no podrás creer estar disfrutando en un lugar tan escondido (quizá el mejor atún que he probado nunca). Longitude 131° es un pequeño hotel, en medio del desierto, formado por unas tiendas de techos de tela blanca y paredes de madera y cristal. El conjunto se compone de una gran tienda principal y, a penas, una quincena de tiendas independientes, que son las habitaciones.

La singularidad de la construcción de esto hotel hace aun más que, junto con el paisaje, te sientas trasladado a otro planeta. Una tierra rojiza aun sin explorar, de fauna desconocida y una vegetación que crea un juego de colores maravilloso. Sientes ser afortunado por vivir, y hacerlo en un mundo tan maravilloso.

[Fotos y texto: Carlos Montero]

Mirando al futuro


La tecnología está avanzando mucho en general, pero si hablamos de televisiones la cosa ha acelerado, y ya no parece parar: plasma, LCD, LED, HD… Está claro que una buena tele le da vidilla a una casa, incluso le da “caché”. Entras en un salón con la tele de las antiguas, gorda, y algo falla, sin embargo, un salón puede tener muebles de Ikea que con una buena tele, plana y grande, luce señorial. Pelis, fútbol o documentales, según gustos, pero que se disfrute de una imagen nítida y de un sonido que parezca de cine. Un placer. Así sí apetece pasar más tiempo en casa.

En este tema, Samsung es una marca que también ha cogido carrerilla. He conocido un cañón de tele. Un espectáculo para los sentidos. Se llama Samsung LED 9000. Esta tele, por si sola, ya te viste el salón. Delicada (es bonita hasta por detrás) y tecnológica. Esta es una prueba de hasta dónde está llegando la pericia de los ingenieros. Y es que hablamos de una pantalla de 7,98 mm de grosor. Finísima. La imagen es espectacular, esto es algo que se nota entre las diferentes calidades. Una buena nitidez impresiona al ojo. No hay punto de comparación. Pero estos detalles son para empezar.

Uno de los nuevos inventos que más me gustan es el 3D en casa. Un lujo que parecía impensable hace poco, y ya está aquí. Esto sirve para ver pelis, pero también para videojuegos, preparados para ello. Te pones las gafas y ya. Pero además, tiene un procesador que convierte imágenes 2D en 3D, que no es lo mismo pero le da un toque de profundidad. Una virguería.

Pero lo que ya rompe los esquemas son cosas como tener un mando a distancia con pantalla táctil. Esto es un juguetito muy divertido. Es Wi-Fi, así que puedes manejarlo desde diferentes estancias, sin estar frente al aparato, recibiendo imagen y sonido desde el televisor. Y también es genial para navegar por Internet, pues tiene hasta teclado Qwerty. Esto es el futuro y ya lo estamos tocando.

Zahara de los Atunes, una zona vip frente al Atlántico


Si tuviera que elegir un lugar del mundo para vivir creo que estaría en Cádiz. Desde siempre he sentido devoción por esta tierra, bonita como ella sola, singular gracias a su gente y donde se disfruta de la vida cada día y a cada hora, gracias a su estilo, su mar, sus pueblos y su gastronomía. ¡Hay tantos sitios por descubrir allí! Toda mi vida explorándola y sigo encontrando sorpresas y alegrías allí por donde voy. Y que dure. Pero uno de mis lugares preferidos es Zahara de los Atunes.

El turismo y la construcción han hecho algún que otro roto en nuestro litoral, pero Zahara está muy lejos de eso, en otro nivel, Zahara es todavía muy virgen y se envuelve de naturaleza viva por todas partes. Eso es lo que la hace muy especial. A penas un pequeño pueblo, un puñado de urbanizaciones y la maravillosa colina de los alemanes; y el resto son campo, bosques, muchas vaquitas y su impresionante costa azul turquesa. Una gozada. Se respira un ambiente de retiro de las grandes aglomeraciones. Sigue leyendo

Parrot AR.Drone, una nave voladora que se pilota con iPhone


Parrot, el famoso fabricante de manos libres, ha sacado al mercado un cuadricóptero llamado Parrot AR.Drone, que se pilota mediante iPod touch, iPhone o iPad. Esto sí que es un juguetito y lo demás son tonterías. Su pilotaje es muy intuitivo, como la mayoría de las aplicaciones para Apple, oscilas el mando y la nave va detrás. Tiene gran capacidad de maniobra para hacer giros y vuelos espectaculares.

Este cuadricóptero esconde muchas más sorpresas que harán flipar a los amantes de los artilugios y la tecnología. El chisme cuenta con dos cámaras que captan y transmiten todo lo que ven a la pantalla del iPod touch o iPhone, y gracias al sistema de procesamiento de imágenes, se integran efectos especiales de realidad aumentada. Impresionante, sólo aparecer con él y la gente tiene que quedarse alucinada. Me imagino viendo un partido de futbol desde el cielo, a través de sus cámaras. Y mil vistas desde la montaña, el mar, y sitios que de otra manera no podríamos ver. Sigue leyendo

Yo también quiero un Lip Dub, la nueva moda en Internet


Desde que he descubierto que es un lip dub estoy como un niño pequeño, yo también quiero uno. Quiero hacer el mío. Seguro que podría verlo durante toda la vida y no dejaría de sonreír. Para los que no lo sepan, un lip dub es una obra creativa con mucho cachondeo. Creatividad pura pero con el objetivo de pasarlo bien. Se elige una canción y se graba un video clip en el que los participantes cantan en playback, a la vez que se suceden coreografías, gente que pasa haciendo cosas, mientras la cámara se va moviendo por diferentes habitaciones y escenarios. Tiene que ser un tanto espontaneo y hay que dejarse llevar. Lo más importante es que se hace de una sola toma y con gente que tiene muchas ganas de reírse de si mismos. La vergüenza no tiene cabida aquí. El resultado es un éxito de visitas en Youtube.

Como tantas otras cosas, se ha importado de Estados Unidos, aunque es un fenómeno que gracias a internet nos llega de todas partes. Son protagonizados por grupos de amigos, universidades, empresas, etc. Mientras más personas intervengan más espectacular. Es una explosión de buenas sensaciones. Es la alegría de vivir en estado puro. Yo ya estoy dándole vueltas a cómo voy a embaucar a mis amigos para embarcarnos en este reto. Tiene que ser de las cosas más divertidas del mundo. Luego lo ves una y otra vez, y tiene que ser una mezcla entre satisfacción y risas.  Qué tiemble internet. Sigue leyendo