Ayers Rock, un viaje a otro mundo

Hay lugares en el planeta que son como estar en otro planeta. Es descubrir una belleza que te es extraña, que intentas relacionar con algo ya conocido, pero no encuentras suficientes similitudes. Por eso te deslumbra su hermosura y su rareza. Te sientes afortunado por estar allí. Es el caso de Ayers Rock en el medio de Australia. Una zona semidesértica, de tierra rojiza y con una vegetación muy especial, y que preside majestuosa una gigantesca roca llena de misticismo e historias. Es el Uluru un impresionante monolito que se caracteriza por sus cambios de color, según le mira el Sol, y que en rojo brillante alcanza su mayor esplendor.

Nos encontramos en la Australia profunda, a más de 1.000 kilómetros del mar. No es un lugar al que se llega por casualidad. Está realmente perdido. Ciertamente se respira un olor a tierra virgen. Que viviera al margen del resto del mundo. Y así debió ser hasta hace algo más de un siglo, cuando llegó allí el primer occidental. Hoy en día conserva esa misma esencia, pero ahora existe un pequeño aeropuerto, y hasta allí también llega Internet. Pero antes, sólo los aborígenes habitaron aquello desde antiguo, y ellos, con sus creencias, fueron los que dotaron al Uluru de su fuerte espiritualidad.

Aquello hay que sentirlo. Puedes pasar horas mirando al monte Uluru y al paisaje que te rodea, y no cansarte. Pero allí, además está uno de los mejores hoteles del planeta. El lugar ideal para descubrir esa tierra única y, a la vez, gozar de todo el placer del lujo, y una gastronomía que no podrás creer estar disfrutando en un lugar tan escondido (quizá el mejor atún que he probado nunca). Longitude 131° es un pequeño hotel, en medio del desierto, formado por unas tiendas de techos de tela blanca y paredes de madera y cristal. El conjunto se compone de una gran tienda principal y, a penas, una quincena de tiendas independientes, que son las habitaciones.

La singularidad de la construcción de esto hotel hace aun más que, junto con el paisaje, te sientas trasladado a otro planeta. Una tierra rojiza aun sin explorar, de fauna desconocida y una vegetación que crea un juego de colores maravilloso. Sientes ser afortunado por vivir, y hacerlo en un mundo tan maravilloso.

[Fotos y texto: Carlos Montero]

2 Respuestas a “Ayers Rock, un viaje a otro mundo

  1. El Monte Urulu y el Olga formaron parte de un mismo asteroide que colisiono a tangencialmente a 32 Km de donde se encuentra actualmente.

    Después de 25 años de Observador Geográfico he podido interpretar como se precipitaron sobre la Tierra el desconocido manto de asteroides, ahora ya los podemos ver semienterrados junto a las enormes cicatrices. podéis ver un ejemplo en Youtube buscar como “impacto Montserrat” son 4 vídeos.

    Agustín Alcaraz
    Observador Geográfico.

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